domingo, 10 de noviembre de 2024

Drama global: ¿El titán vuelve a su dominio?

Las recientes elecciones presidenciales en Estados Unidos nos han dejado claro que el rumbo de la nación seguirá siendo tema de debate tanto dentro como fuera de sus fronteras. Después de largos momentos en donde una población ansiosa esperaba los resultados de su mejor candidato, llegó el día. Visiblemente, con la nación dividida en dos bandos, el mundo ha observado atentamente cómo Estados Unidos se posiciona en cuestiones clave que van más allá de la simple política doméstica. Las decisiones que serán tomadas por este nuevo liderazgo, sin duda, tendrán implicaciones sumamente profundas en su capacidad de influencia. No solo mediante el poder económico o militar, sino a través de sus ideales culturales y morales en nuestro plano global. Aspectos como la migración hasta el cambio climático, pasando por los derechos humanos y los propios modelos de democracia, la postura del nuevo presidente será determinante para moldear la percepción de Estados Unidos como líder global, que, ciertamente, ya tiene pilares sólidos. Trump, quien siempre ha adoptado políticas firmes en temas de migración y economía nacional, podría intervenir para limitar la entrada de migrantes en las fronteras estadounidenses y priorizar la economía propia del país, presentando a los Estados Unidos como una nación fuerte y autosuficiente. Sin embargo, este tipo de enfoque podría disminuir la simpatía y el apoyo brindado entre sus aliados y otros países del mundo que valoran una postura más inclusiva y cooperativa. En cuestiones de política ambiental, Trump ha mostrado una inclinación por defender las industrias tradicionales de energía, lo cual choca con las crecientes demandas globales de acción frente al cambio climático. De continuar esta línea, Estados Unidos podría aislarse de acuerdos internacionales importantes y perder una valiosa oportunidad de liderar la transición hacia energías limpias y sostenibles. En este aspecto, otros países, más comprometidos con la sostenibilidad, podrían cuestionar el compromiso de Estados Unidos con el futuro del planeta, lo cual podría impactar su capacidad de influir en una generación cada vez más consciente del medio ambiente. A su vez, en ámbitos de la diplomacia y los derechos humanos, la visión de Trump presenta una propuesta controversial, pero interesante. Su enfoque “America First” ha buscado consolidar la seguridad interna y reducir la dependencia en organismos multilaterales, lo cual le ha ganado apoyos entre quienes valoran la autonomía nacional. Sin embargo, también plantea preguntas sobre el rol de Estados Unidos en conflictos y causas internacionales. Si el país se distancia de ciertos principios de derechos humanos y justicia social, ¿podrá seguir siendo visto como un referente global en estos temas? La elección de Donal Trump elabora preguntas como la siguiente: ¿puede Estados Unidos mantener su influencia global mientras sigue un camino de autosuficiencia y fortaleza interna? ¿o será que comprometerá sus lazos culturales y morales con el resto del mundo en el proceso deshaciendo aquellos pilares que la migración formó en Estados Unidos con el pasar de los años? ¡Bienvenido, terrícola! Acompáñanos en este nuevo post a descubrir de qué manera correrá el futuro de los inmigrantes en los Estados Unidos con el regreso del titán Donald Trump a su antiguo dominio.
Uno de los factores más importantes cuando se habla sobre el poderío americano son las oportunidades que el país da a personas extranjeras para vivir en su territorio. El “Sueño Americano” que se ha estado cuestionando estos últimos años por las diversas medidas migratorias que ha implementado el gobierno de los Estados Unidos. Ahora con el periodo electoral recién terminado es momento de hablar de las propuestas que tuvieron Kamala Harris y Donald Trump y por el lado de este último analizar a dónde podría llevar su política migratoria en términos de conservar o destruir el sueño americano tal como lo conocemos. Harris durante los debates presidenciales manifestaba su experiencia como fiscal general de California, haciéndose cargo de delitos transfronterizos como el tráfico de estupefacientes y la trata de personas, en un intento de desmarcarse de Trump. También se comprometió a convertir en ley una propuesta presentada a principios de 2014. El proyecto de ley en cuestión autorizaría a contratar a miles de agentes de patrulla fronteriza y funcionarios para el sistema de asilo, otorgaría al presidente la facultad de cerrar la frontera cuando el número de entradas supere un umbral determinado y, entre otras disposiciones, endurecería los criterios para presentar una solicitud de asilo. Asimismo, se comprometía a incrementar las inversiones públicas y privadas en Centroamérica con la idea de abordar las causas primordiales de la migración. Pasando al hombre del momento, las políticas del anterior gobierno de Trump que parecen que se mantendrán en este son muchas. Es así que podemos ver políticas como Protocolos de Protección al Migrante (MPP), la cual requería que los solicitantes de asilo permanecieran en México mientras sus casos de inmigración en EEUU eran procesados, en lugar de esperar sus citas judiciales en territorio estadounidense. Asimismo, el concepto de “carga pública”, que busca desalentar la obtención de tarjetas de residencia o visas para inmigrantes considerados propensos a depender de programas de asistencia pública. Entre otras cosas se evaluaban medidas como no dar ciudadanía automática a hijos de inmigrantes indocumentados. Trump ha manifestado el deseo de que al entrar al gobierno se daría luz a la mayor operación de deportación de la historia de Estados Unidos. Estas posturas como bien se mencionan son en frente al gran problema que afronta en la actualidad Estados Unidos, dado que durante décadas el país ha sido símbolo de la tierra de oportunidades para millones de personas de Latinoamérica, que buscan una vida mejor frente a la falta de oportunidades en su país de origen. No obstante, con las políticas restrictivas de Trump durante su primer mandato, la narrativa del “Sueño Americano” comenzó a verse cuestionada, especialmente para aquellos que aspiraban a emigrar en busca de prosperidad y seguridad. Dado a este contexto, este 5 de noviembre del 2024, la carrera por la victoria del sillón rojo fue ganada por Trump, el cual fue respaldado por una base muy fuerte que prioriza la seguridad y la restricción de la inmigración, planea endurecer aún más las medidas contra la migración irregular y limitar los beneficios para aquellos que buscan establecerse en el país. Las políticas migratorias actuales de Estados Unidos representan un punto de inflexión significativo en las relaciones hemisféricas, trazando nuevos desafíos que trascienden las fronteras nacionales. El endurecimiento de las medidas no solo reconfigura el panorama migratorio, sino que también modifica profundamente el tejido de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina. Las deportaciones masivas y las restricciones en las condiciones de entrada para migrantes latinoamericanos generan tensiones diplomáticas considerables, especialmente con aquellas naciones que han manifestado preocupación por el trato hacia sus ciudadanos en territorio estadounidense. El impacto económico de estas medidas resulta particularmente relevante, dado que numerosas economías latinoamericanas dependen sustancialmente de las remesas enviadas desde Estados Unidos. La limitación de oportunidades laborales y residenciales para los migrantes podría desencadenar efectos adversos en las economías regionales. La denominada "mayor operación de deportación de la historia" plantea interrogantes sobre la capacidad de absorción de los países receptores. Los sistemas sociales, ya de por sí sobrecargados en muchas naciones latinoamericanas, podrían enfrentar presiones adicionales significativas ante el retorno masivo de ciudadanos, potencialmente generando nuevas dinámicas de inestabilidad social. El cambio en el enfoque de la política exterior estadounidense resulta evidente al contrastar las diferentes aproximaciones hacia la región. Mientras el énfasis actual recae en el control fronterizo y la reducción de la migración irregular, se observa una disminución en las inversiones destinadas a abordar las causas fundamentales de la migración: pobreza, violencia y falta de oportunidades en América Latina. Este giro contrasta notablemente con propuestas anteriores que buscaban fortalecer el desarrollo en Centroamérica como estrategia para mitigar los factores que impulsan la migración. El "Sueño Americano", pilar fundamental en la narrativa histórica estadounidense, atraviesa un período de redefinición. La imagen de Estados Unidos como nación de inmigrantes y tierra de oportunidades enfrenta desafíos ante un sistema migratorio cada vez más restrictivo y excluyente. Para América Latina, las implicaciones de estas políticas podrían resultar duraderas, alterando fundamentalmente la naturaleza de las relaciones interamericanas en un contexto de crecientes restricciones y deportaciones masivas. Este nuevo paradigma en la política migratoria estadounidense plantea interrogantes sobre su efectividad para proteger los intereses nacionales, mientras simultáneamente modifica los principios fundamentales que han caracterizado históricamente la relación entre Estados Unidos y América Latina.
En definitiva, este "Sueño Americano" que brindaba una esperanza de paz y oportunidades para los inmigrantes ha sido bastante cuestionado estos últimos años especialmente por las políticas migratorias restrictivas que fueron implementadas por el gobierno estadounidense. Tocando el mismo tema, durante las campañas electorales de 2024 de ambos candidatos presidenciales se presentaron propuestas migratorias bastante diferentes la una a la otra. Por un lado tenemos a Harris, quien prometió fortalecer el sistema de asilo y abordar las causas de migración centroamericana; mientras que Trump planteó endurecer aún más las medidas contra la inmigración irregular y limitar los beneficios para los inmigrantes que buscan establecerse en el país. Y con la reciente victoria de Trump, se espera que las políticas migratorias restrictivas se intensifiquen aún más de lo pronosticado, lo que representa un desafío en las relaciones entre Estados Unidos y América Latina, debido a que las políticas migratorias actuales han modificado profundamente todo el panorama migratorio y las relaciones con todos los países latinoamericanos, poniendo en un gran riesgo esta narrativa del famoso "Sueño Americano" como la tierra de las grandes oportunidades para los inmigrantes.

"Una postura proteccionista de Trump podría reforzar la fragmentación geopolítica y económica de EEUU", advierte el gigante BlackRock (Embedded Post)

El triunfo abrumador de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos, con los republicanos retomando el control del Senado y, quizás, la Cámara de Representantes (aún está por definirse), es el único tema en Wall Street y en los círculos de poder. "El control de la Cámara daría a una segunda administración Trump poderes más amplios para promulgar sus políticas tributarias, energéticas, comerciales y agenda regulatoria", dice un documento de BlackRock, el mayor fondo de inversión del mundo comandado por Larry Fink, un multimillonario muy ligado a las causas demócratas. El documento del fondo neoyorquino, al que accedió El Observador USA, se centra principalmente en los próximos cambios en política fiscal, comercio, inmigración, energía, regulación y anticipa un enfoque muy diferente de la política exterior. "El control republicano del Congreso es clave para que Trump extienda la Ley de Empleos y Reducción de Impuestos, que está por vencer. Es probable que proponga nuevos recortes, entre ellos posiblemente impuestos corporativos. Los procedimientos presupuestarios del Congreso permiten que el déficit aumente durante la próxima década, lo que probablemente signifique una persistencia del déficit del presupuesto, un factor que creemos que hará subir los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo", indica BlackRock.



En materia de comercio, Trump ha propuesto una amplia gama de aranceles, incluido el 60% sobre China y aranceles universales del 10-20%. Para la firma liderada por Fink, probablemente Trump hará esto una temprana prioridad, pero su implementación es incierta. "Esta postura proteccionista podría reforzar la fragmentación geopolítica y económica, un factor estructural que creemos hará que la inflación se mantenga más alta en el mediano plazo", afirma.

"La victoria de Trump probablemente signifique cierta desregulación, incluido un retroceso de regulaciones bancarias, aunque las grandes empresas tecnológicas probablemente seguirán estando en el foco antimonopolio bipartidista", sostiene el fondo de inversión.

Bajo el nuevo gobierno de Trump, BlackRock ve a los republicanos apuntando a impulsar la energía, aunque la producción de petróleo y gas de EEUU ya ha alcanzado un nivel histórico y aumentar la producción lleva tiempo.

Por otra parte, reducir partes de la Ley de Reducción de la Inflación, al igual que los créditos para vehículos eléctricos, está en la agenda del presidente electo. "En nuestra opinión, la derogación total parece poco probable. Esperamos que Trump promueva reformas para ampliar la infraestructura energética", dice BlackRock.

En términos de inversiones para el corto plazo, ven a las acciones estadounidenses respaldadas por una "sólida economía y crecimiento de las ganancias corporativas", claridad política y recortes de tasas de la Reserva Federal. "A más largo plazo, mucho depende de qué parte de la agenda de Trump se implemente", sostiene.

BlackRock cree que los sectores energético, financiero y tecnológico pueden beneficiarse, en parte, de la desregulación que propone Trump. "Vemos múltiples factores, incluidas restricciones de oferta como una fuerza laboral que envejece, lo que mantiene la inflación por encima de los niveles prepandémicos. Una inflación y unas tasas más altas durante más tiempo podrían acabar siendo un desafío en el sentimiento de riesgo", advierte.
Extraido de: https://www.elobservador.com.uy/estados-unidos/economia/una-postura-proteccionista-trump-podria-reforzar-la-fragmentacion-geopolitica-y-economica-eeuu-advierte-el-gigante-blackrock-n5969036


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